O V U L I T A

Todos los meses ellas visten de fiesta, buscan su mejor traje con la esperanza de nacer. Cuando llega el momento, una de ellas sale a bailar, la pista de baile es la única oportunidad.
Muchas esperan, pero él no llega, ni siquiera el más lento de ellos. 
Hay cientas y cientas que mueren sin esperanza, hacen su recorrido, arriban al lugar, al final del camino y nada...
se despojan de sus preciosos trajes, uno a uno, hasta desaparecer. 
Hay meses en que no alcanzan a prepararse porque un líquido, con gusto amargo, las extingue.

Aveces pelean. 
Va una, lista para el baile y llega otra, más grande y poderosa, que la saca del lugar; ella, triste y adolorida, se queda en el rincón a esperar su extinción. Están preocupadas, cuentan el número de participantes y ven que se acaban. 
Se preocupan por la humanidad y por su contenedora, quien vive como si la vida fuera eterna.

Ovulita sale, esperanzada. 
Tanto tiempo lleva de preparación, que aparece más fuerte que nunca. Redondita y vigoroza, baila y baila. 
En un momento queda sola y todo obscurece, cierra los ojos
Al abrirlos ve una luz brillante, lejana, que se acerca rápidamente
Ovulita, aún con toda su esperanza, se asusta, se tapa. Llega alguien, le da un toque 
Ovulita es incapaz de abrirse, tiene miedo... 

Es su primera vez. El rebota. Vuelve a intentarlo y rebota
Lo intenta dos veces y rebota, va a la tercera
Ovulita está completamente cerrada

El se diluye en el intento

Siguen otros. 
Miles de otros, que intentan una, dos, tres veces y rebotan

Ovulita, poco a poco, se va acostumbrando 
Les hace el quite, pero entre quite y quite, afloja, le gusta el juego y se ablanda 
De a poco se abre, de a poco...

En el contacto con estos seres que rebotan, empieza a sentir cosquillas.... cada vez más cosquillas, que no logra explicar. Junto a las cosquillas, confianza, que tampoco entiende. Junto a la confianza, calor.....

Un calor que la hincha, la infla y la hace más redondita y vigoroza que al inicio
Ovulita no entiende, pero le gusta
Ovulita se abre al undécimo... 
Ovulita, más hinchada, más colorada, más y más todo, accede.

No sabe si es el elegido
Solo sabe que Permión, el último, debe agradecer a sus hermanos primeros, por ayudarle en tan ardua tarea. Debe agradecer lo que significa conquistar y apaciguar a una Ovula que sale, sola y sin experiencia, a la pista de baile.


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